viernes, 29 de octubre de 2010

Obedece a tu cuerpo, ¡Ámate!


Hoy presentamos el libro más completo sobre la metafísica de las enfermedades. A continuación un extrato:


"Tras quince años de investigaciones y experiencias en el campo de la metafísica, finalmente me he decidido a escribir otro libro sobre este tema. Utilizo el término metafísica en lugar de psicosomática por la siguiente razón: somático quiere decir "referente al cuerpo", y psico "referente al alma". Incluso la medicina tradicional acepta la idea de que al menos un 75% de las enfermedades son psicosomáticas, es decir, que el mal físico es originado por una causa emocional o mental. Sin embargo, el término psicosomático no suele estar bien visto. La mayoría de las personas se sienten insultadas cuando se les dice que su enfermedad es psicosomática, pues lo interpretan como si fuera imaginaria, anormal o mental, y se niegan a ver más allá del plano físico. Por lo tanto, prefiero considerar a los malestares y enfermedades desde el punto de vista metafísico, es decir, que va más allá de lo físico. Esta obra pretende ser una especie de diccionario o libro de consulta para que cualquier persona que sufra de un malestar o enfermedad pueda averiguar de una manera sencilla y rápida la causa profunda de su problema. Cuando el cuerpo nos habla a través de un malestar o una enfermedad cualquiera, lo hace para ayudarnos a tomar conciencia de una forma de pensar que no es benéfica para nosotros. Esta forma de pensar, aunque de un modo inconsciente, perjudica a todo nuestro ser y entonces aparece el malestar para decirnos que ha llegado el momento de cambiar esa forma de pensar o esa creencia no benéfica. Nos dice que estamos llegando a nuestros límites físicos, emocionales y mentales. Para mi gran dicha, he descubierto que la enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro SER. De hecho, el cuerpo físico no es la causa de las enfermedades. Por sí mismo no puede hacer nada. La vida que lo mantiene viene del alma, del espíritu. El cuerpo es simplemente reflejo de lo que sucede en el interior de nuestro verdadero ser. Por ello, todo lo que un cuerpo enfermo busca es restablecer su equilibrio, porque el estado natural del cuerpo es la salud. Esto es también cierto para los cuerpos emocional y mental. Al considerar este punto de vista no tienes nada que perder y quizás encuentres en él la causa y la solución para tu mal. Te advierto que es muy posible que tu ego se resista a encontrar la solución, porque ello significará que te cuestiones y cambies tus creencias mentales. Y esto me lleva al tema del ego. ¿Qué es el ego? El ego es la totalidad de tus recuerdos que, habiendo adquirido demasiada importancia con el paso de los años, terminan por volverse lo suficientemente poderosos como para invadir tu individualidad. Me explico: la forma en la que en su momento percibiste un acontecimiento fue registrada en tu memoria. Debido a que este suceso fue especialmente feliz o difícil de vivir, decidiste que era necesario no olvidarlo. De este recuerdo sacaste una conclusión, que se convirtió en una creencia que busca evitarte un sufrimiento si el acontecimiento fue desafortunado, o repetirlo si el suceso fue motivo de dicha. Es importante que seas conciente de que cuando creíste en algo fue porque estabas convencido de que esa creencia te ayudaría a ser más feliz. Desafortunadamente, la gran mayoría de las creencias acumuladas desde tu infancia ya no te son útiles. Algunas pudieron haberlo sido, pero la mayoría ya no lo son. El ego está constituido por cientos de creencias de las cuales debemos ser concientes, o de lo contrario nos impedirán realizar nuestros deseos. Y éstos son esenciales para ayudarnos a manifestar nuestro YO SOY. Esta es la razón principal de todos nuestros malestares y enfermedades: el enorme poder de nuestro ego. De hecho, cuando dejamos que dirija nuestra vida, y dejamos que esto nos impida ser lo que debemos ser, muchos de nuestros deseos se bloquean, y ello termina por bloquear la parte física del cuerpo que sería necesaria para manifestar o realizar tales deseos. Te sugiero que estés especialmente alerta cuando tu malestar o tu enfermedad te parezcan solamente "físicos". Es muy tentador creer que la causa es solamente física. Como en el ser humano es imposible disociar los cuerpos físico, emocional y mental, te aconsejo que no te dejes influir otra vez por tu ego que requiere a toda costa que le eches la culpa a un factor externo. Te repito que la razón por la cual el ego rechaza la responsabilidad de las enfermedades es que la creencia (una parte del ego) causante del accidente, la indigestión, etc., está convencida de tener la razón y no quiere ser descubierta. Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella. También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que "una corriente de aire ocasiona un catarro". Estas personas atrapan fácilmente las enfermedades llamadas contagiosas. 



Tal como lo sugiere el título de este libro, todo malestar te dice que te ames. ¿Cómo llegué a esa conclusión? Al amarnos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida, no nuestro ego. Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias. Esto significa darte el derecho de ser humano, con tus miedos, tus creencias, tus límites, tus fuerzas, tus debilidades, tus deseos y tus aspiraciones; en fin, darte el derecho de ser como eres ahora. Y todo esto se debe hacer sin juicios morales de bueno o malo, correcto o incorrecto, viviéndolo solamente como una experiencia, con el conocimiento de que siempre habrá consecuencias, agradables o no, resultantes de las decisiones tomadas. Cuando descubres la actitud mental que te bloquea hasta el punto de crearte un problema físico, debes pasar rápidamente a la etapa de la aceptación incondicional de lo que eres, antes de que tenga lugar en ti alguna transformación mental. Tu cuerpo físico se adaptará con gusto a esta transformación. Recuerda que él es sólo un reflejo de lo que sucede en tu interior. Con frecuencia los pacientes me dicen que no comprenden por qué no sanan de un malestar o una enfermedad una vez que han comprendido su mensaje. No basta con comprender o aceptar una situación exterior o aceptar a otra persona. Lo más importante es la aceptación de uno mismo, es decir... perdonarnos. Además, debo precisar que el hecho de que tú mismo encuentres la causa de tu malestar no quiere decir que no consultes al médico. Debes buscar ayuda física mientras realizas tu búsqueda interior en los niveles emocional, mental y espiritual. De hecho, es más fácil efectuar una investigación interior cuando no te molesta el dolor. Esta percepción metafísica de los malestares y de las enfermedades forma parte de las novedades que nos aporta la energía de la era de Acuario, novedades que afectarán a todas las áreas. Dejamos un mundo dominado por la mente para pasar a un mundo más espiritual, es decir, un mundo en el que SER debe retomar su lugar. Las personas que se rehúsan a aceptar esta transformación tendrán cada vez más dificultades para ser felices, para estar sanas y para afrontar la vida." 




PARA PRECISAR MEJOR LA CAUSA DE TU PROBLEMA FÍSICO, HAZTE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS: 


BLOQUEO FÍSICO: "¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?". Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal. 


BLOQUEO EMOCIONAL: "¿Qué me impide realizar esta enfermedad?". Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados. "¿A qué me obliga esta enfermedad?". Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra "no" al principio de cada uno de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados. 


BLOQUEO ESPIRITUAL: "Si me permitiera estos deseos, ¿qué sería?" (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior). La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser, bloqueada por alguna carencia.


Lise Bourbeau
Libro: Obedece a tu cuerpo, ¡Ámate!

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